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La enfermedad de Alzheimer supone nuevas necesidades económicas en la familia. Probablemente tendrá que contratar a alguien para que le ayude en las tareas del hogar o cuidar al enfermo. Debe contar también con gastos de medicinas, e incluso una posible futura hospitalización.

No permita que el enfermo realice actividades peligrosas. Sea firme con él, pero con delicadeza. Explíquele las cosas despacio, sin atosigarle y dele tiempo para responder.

Procure que el enfermo, mientras pueda, salga a pasear por la calle. Acompañe siempre al enfermo y póngale, de forma preventiva, una placa de identificación con su nombre, teléfono y donde figure que padece la enfermedad de Alzheimer.

Tenga a mano los teléfonos de urgencias: Hospital, médico de cabecera, cerrajero, etc. Es conveniente que tenga preparada una foto reciente y que hable con los comercios de la zona para que en caso de que el enfermo se pierda, pueda facilitar la búsqueda.

Elimine los obstáculos que puedan dificultar los movimientos del enfermo: muebles, salientes, alfombras, cables, etc; e ilumine bien la casa que pueda caminar sin tropiezos.

Guarde bajo llave los objetos peligrosos y los medicamentos y quite los cerrojos interiores de las puertas.

Procure que la alimentación sea variada. Cierre la nevera para evitar que coma sin control.

Los familiares deben intentar comprender cuáles son los sentimientos del enfermo. Puede que haga cosas extrañas, pero hay que recordar que no sirve de nada enfadarse porque el enfermo no se comporta así por su propia voluntad.

Permita al enfermo colaborar en las actividades de la casa. Puede que no las haga muy bien, pero le ayudará a sentirse útil.

Organice la vida del enfermo de forma rutinaria. A medida que avance la enfermedad, irá perdiendo la orientación del espacio y del tiempo y sólo tendrá como referencias las actividades que sus cuidadores le marquen, que deberán ser siempre a la misma hora.

Hable con el enfermo. Dele orientaciones de dónde y en qué fecha está. En cualquier caso, conversar y cambiar impresiones sobre pequeños asuntos puede ser muy valioso. La televisión puede ser útil en la primera fase. Después, utilice carteles y dibujos sencillos para explicar las cosas.

Un ambiente adecuado y agradable puede frenar el deterioro mental y general del avance de la enfermedad. Ayude al enfermo a que recupere alguna antigua afición o a que escuche música. En cualquier caso, respete sus gustos. De nada sirve enseñarle a coser o la música clásica si esto no le ha gustado nunca.

Durante la última fase de la enfermedad el enfermo apenas podrá levantarse. Cámbiele de posición a menudo y protéjale las zonas en contacto con la cama: codos, rodillas, coxis.

Vigile la higiene corporal del enfermo. Ayúdele sólo cuando sea preciso. Reduzca al mínimo sus útiles de aseo para no confundirle y por la noche deje una luz encendida siempre.

 

 

15 puntos clave para cuidar a un enfermo de Alzheimer

  1. Seguir una rutina diaria. Asegurarse de que haya muchos objetos familiares alrededor.
  2. Mantenerse al tanto de dónde está el paciente y de su seguridad. Un método que algunas familias usan para prevenir que el paciente se extravíe es ponerle campanas a todas las puertas que den al exterior.
  3. Asegurar que el paciente coma bien y beba una abundancia de líquidos.
  4. Ayudar al paciente a que se mantenga los más independiente posible por el mayor tiempo posible.
  5. Proporcionar oportunidades para que el paciente haga ejercicios regularmente y no se olvide de la recreación.
  6. Seguir relacionándose con los amigos y la familia.
  7. Emplear ayudas escritas para la memoria como calendarios y grandes relojes, listas de las tareas diarias, recordatorios acerca de las rutinas o medidas de seguridad e identificando las etiquetas en los objetos que pueden olvidarse.
  8. Asegurarse que el paciente se haga chequeos regulares.
  9. Planificar necesidades futuras como la atención en Centros de Día y el ingreso en una Residencia.
  10. Dar mucho apoyo emocional al paciente y a todos los prestadores de asistencia.
  11. Asegurarse que el paciente tome los medicamentos regularmente, si se prescriben.
  12. Asociarse a un grupo de apoyo para los miembros de la familia.
  13. Pedir ayuda con las finanzas, arreglos legales, asesoramiento diario, temas emocionales, atención de reposo o arreglos del hogar para convalecientes cuando se necesite.
  14. Revisar el hogar en cuestiones de medidas de seguridad, como barras en la pared cerca de la taza del baño y la bañera, luces nocturnas en los pasillos y en las escaleras, alfombras no resbaladizas, etc.
  15. Asegurarse que todos los profesionales sanitarios tengan una lista completa de todas las recetas y todos los medicamentos sin receta del paciente.