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Lo tengo en la punta de la lengua' o '¿a qué había venido yo a esta habitación?' son dos expresiones habituales en nuestro día a día. Pero, ¿cuándo debemos preocuparnos por esos fallos de memoria? ¿En qué casos hay que acudir al especialista? ¿Qué podemos hacer por cuidar nuestro cerebro? A éstas y a muchas otras cuestiones responde el neuropsicólogo

Álvaro Bilbao en su libro 'Me falla la memoria' (RBA). Estos son los item que recomienda.

Reserva cognitiva: Todo lo que hemos hecho en la vida, los años de estudio, los idiomas aprendidos, los viajes, las vivencias, los libros leídos o aficiones... todo ello constituye un enorme bagaje del que se beneficia nuestro cerebro para protegernos de un envejecimiento prematuro.

Nutrición: Cada vez es más evidente la relación de una buena salud vascular para prevenir la aparición del Alzheimer. Una dieta sana, en la que estén proscritas las grasas, la carne, los azúcares refinados y, en cambio, sea rica en antioxidantes va a facilitar una adecuada neurotransmisión.

Actividad física: "Sabemos que el ejercicio es el mejor factor de  protección contra patologías como el Alzheimer, el Parkinson o el Huntington", señala Bilbao. Un buen estado de forma también ayuda a que las conexiones entre nuestras neuronas estén ágiles.

Socialización: Rodearnos de seres queridos también repercute en una adecuada salud cerebral. Como explica Bilba, eso se ve claramente, por ejemplo, en el caso de las comidas en familia: "Sabemos que la dieta mediterránea es aún más beneficiosa para quienes comen en familia, se compran alimentos más sanos, se cocina mejor... y sabe más rico, se podría añadir.

Manejo de las emociones: El estrés es uno de los mayores enemigos de nuestro cerebro, debido a que favorece la oxidación de los tejidos. En cambio, añade el autor, cada vez hay más demostraciones científicas sobre los efectos positivos de la meditación, el optimismo o la felicidad y otras emociones positivas a la hora de retrasar el envejecimiento cerebral.

Estimulación cognitiva: A algunos les sorprenderá encontrarse en último lugar de la lista los juegos de destreza mental y el llamado 'brain training', pero es que como señala el doctor Bilbao, se ha demostrado que estos pasatiempos no son realmente muy eficaces. O dicho de otra  manera, nuestro cerebro se beneficia mucho más de una buena sobremesa en familia o de una partida de cartas con los amigos que de una hora en solitario jugando con una maquinita .Y si lo hacemos tratemos de hacerlo con el lado menos hábil (en los diestros el izquierdo) y desarrollamos el hemisferio menos ocupado